



Hack/Slash: Vuelta al cole de Zoe Thorogood
Norma Editorial; traducción de Gema Moraleda, realización técnica de Vanessa Cabrera y Juan Pacheco. Rústica con solapas; 120 páginas; 21€.
Mirad, a mí este cómic debería darme igual. Tiene dos ingredientes clave para repelerme: recuperación de franquicia dosmilera que ya carecía de mi atención hacía 20 años + género sexy-slasher. Pero tiene un tercer ingrediente con nombre propio: Zoe Thorogood.
Que a Thorogood hay que ponerle un piso en la Gran Vía de una ciudad de su elección no es ningún secreto a estas alturas. Llevamos años diciéndolo, y si no sabes por qué, puedes ir a tu librería y pedirle con educación (y en tono de voz quizás demasiado elevado) a la persona que haya al otro lado del mostrador que por favor te pida un ejemplar de Se está muy sola en el centro de la Tierra. ¿Ya? Perfecto. ¿Ves a lo que me refería?
Pero hay algo mucho más difícil que hacer un buen cómic «de autora», potente, personal y con estilo propio. Erigirte en autora completa de una nueva miniserie-precuela de una franquicia mainstream edgy dosmilera yanqui de mutados asesinos resucitados que acaban con adolescentes y pergeñar un buen cómic potente, personal y con estilo propio es mucho más difícil… y justo lo que consigue la autora. Tanto si conoces la serie original de Tim Seeley y Stefano Casselli y sus subsiguientes volúmenes, cruces con clásicos del slasher y demás resurrecciones como si no, esta mini autoconclusiva es igualmente recomendable. Thorogood no se cierra puertas ni es elitista con su carrera: ella quiere jugar. Y si le propones que se encargue de tu franquicia y ve que puede pasárselo bien, lo va a hacer. Guion, dibujo y color para una historia que lo mismo sabe a coming-of-age que a Scooby Doo pasadísimo de vueltas, en el que la «familia encontrada» va armada hasta los dientes y está como unas maracas, cuyos enemigos indican un más que notable conocimiento de la cultura creepypasta y los juegos de terror.
En tan solo cuatro números nos encariñamos con Cassie Hack y sus nuevas amigas, pero también nos partimos de risa constantemente con las lindezas que salen de sus bocas (con frases de acción lapidaria subida de tono que me han recordado a Saga) traducidas de forma hilarante por la sin par Gema Moraleda. Me he sentido tentado de incluir aquí varias de mis frases favoritas, de las que me hicieron soltar un «¡JA!» en voz alta, pero no os quiero robar ese momento. Y me dejo lo mejor para el final, donde la amiga Zoe destaca: su estructura de página, su variedad visual y sus colores. Sin llegar a los extremos de Se está muy sola…, Thorogood da un recital de aproximaciones a la página poco habitual en un cómic de estas características, demostrando una vez más que la clave no está en el personaje ni el género, sino en lo que le artista es capaz de hacer con ellos. Imposible aburrirse, imposible no disfrutar cada viñeta y cada diálogo. Todo es lúdico, ¡y las ganas de jugar de la autora cubren desde los bocadillos hasta las variant covers!
Si te gustan Buffy Cazavampiros (y sucesores espirituales como Hay algo matando niños), Clase Letal, el slasher, la casquería irreverente y/o les artistas con una personalidad propia arrolladora, esta es tu fiesta.